Columna de opinión: energía a partir de residuos, algunos beneficios y grandes inconvenientes

Por Haiman El Troudi

Convertir residuos sólidos urbanos en energía a partir de su incineración es una alternativa que, además, podría suponer una solución al almacenamiento de basura. En este artículo de opinión, Haiman El Troudi da su punto de vista describiendo las ventajas e inconvenientes que presenta esta opción.

¿Somos conscientes o alguna vez hemos pensado cuántas veces al día tiramos cosas a una papelera o a la basura? ¿Sabemos de qué tipo de residuos y de qué cantidad nos deshacemos? Generalmente, las personas no somos capaces de cuantificar la basura que generamos y que llega a distintos vertederos. Estos lugares acumulan miles y miles de toneladas cada día y sin ningún tipo de limitación. De ahí que se pueda plantear un interrogante interesante: ¿qué podemos hacer con todos los desechos acopiados a cielo abierto que suponen un enorme daño medioambiental? ¿Es posible hacer algo con ellos?

En principio, podría generarse energía a partir de todos esos residuos mediante su quema. Esta podría ser una opción sostenible. Planteado de esta manera podría ser una alternativa ideal: convertir algo que no sirve, cuyo almacenamiento es un problema y que es tóxico en algo que puede suponer un beneficio y fuente de generación de energía. Esto se realizaría con enormes incineradoras que deben construirse asegurando que los gases de combustión alcancen una temperatura de al menos 850ºC, así se asegura la distribución correcta de sustancias tóxicas orgánicas. Pero para realizar esto, es necesario contar con quemadores auxiliares (alimentados por petróleo). Por ello, quemar residuos en incineradoras gigantescas para generar energía eléctrica y térmica, no está exento de polémica.

"La teoría es muy atractiva: convertir algo que no sirve y es un problema en algo que puede suponer un beneficio y generar energía" sostiene Haiman El Troudi

En líneas generales, el sistema funciona así: la incineradora se ocupa de la combustión de los desechos. Después del tratamiento térmico, se recupera el calor de la incineración que puede utilizarse, por ejemplo, para surtir un sistema de calefacción y para generar electricidad. Esos desechos se queman en hornos mediante un proceso de oxidación química con exceso de oxígeno. Estos hornos tienen unas tuberías donde se calienta el agua para calefacción. Y el vapor que producen, se convierte en electricidad a través de una turbina.

Este esquema de transformación de residuos por energía a través de grandes incineradoras genera controversias. En primer lugar, cabe considerar que al quemar basura (en la que suele haber compuestos de carbono, fósforo, nitrógeno, azufre, metales, etc….) se impulsan las emisiones de CO2. Además, los residuos de esa combustión tienen efectos cancerígenos (cenizas, gases, partículas tóxicas). En este sentido, existen investigaciones que aseguran que este tipo de plantas favorecen el incremento de enfermedades graves en las zonas donde operan, y con mayor incidencia en el radio inferior a 20km. Si consideramos que su instalación será cerca de centros urbanos no parece ser que sea conveniente su uso. Hay fabricantes de incineradoras que afirman que tienen monitorizada la emisión de partículas nocivas y así evitar que lleguen a la atmósfera. Sin embargo, las nano partículas son tan diminutas que no pueden ser capturadas por los filtros. Por esa razón, aparentemente el daño es inevitable.

"El afán por encontrar fuentes alternativas de generación de energía no debe alejarnos del objetivo de preservar el cuidado del medio ambiente" indica Haiman El Troudi

Los daños no terminan ahí. Incinerar residuos tóxicos no solo contamina la atmósfera. También lo hace con el agua y el aire. Esto tiene efectos nocivos sobre la flora ya que impide la fotosíntesis y sobre la fauna que se alimenta de esas plantas que son perjudicadas. Como consecuencia de esto, se incrementa la población de roedores e insectos. Estas emisiones, además, podrían contribuir al efecto invernadero y producirían lluvia ácida.

Según Haiman El Troudi "quemar basura contamina la atmósfera, el agua y aire. También impacta negativamente sobre la flora y la fauna."

Este modo de generación de energía es capaz de tratar residuos de distinto tipo y reducirlos hasta en un 85%, una cantidad que parece espectacularmente elevada. Pero las cenizas resultantes son tóxicas y exigen condiciones de almacenamiento que eviten daños mayores.

Las plantas incineradoras son caras tanto en su construcción como en su mantenimiento. Deben trabajar unos 25 a 30 años asegurando la entrada de residuos diariamente para que se puedan amortizar. Estamos hablando de períodos de tiempo largos. En el mundo, esto dificulta que se fomenten y pongan en funcionamiento este tipo de plantas. En algunas regiones de Europa existen hornos de este tipo. Sin embargo, se chocan con la movilización de los vecinos que viven en las zonas aledañas a ellas.

"Aún queda un largo recorrido en investigación y desarrollo para llegar a considerar esta alternativa de generación de energía como una opción viable." señala Haiman El Troudi

Hasta el día de hoy, la opción más respetuosa con el medio ambiente es una planta que se ha instalado en la ciudad española de Elche. Allí se ha puesto en marcha un esquema de gasificación de residuos urbanos para producir calor y electricidad. Esta tecnología permite reducir hasta el 90% los residuos sólidos urbanos, genera energía y evita las cenizas fruto de la incineración.

La gasificación convierte la basura en energía térmica y eléctrica siguiendo las directrices que recomiendan los organismos internacionales. Por cada kilo de residuos que procesa produce 1 kilovatio de energía eléctrica y 1,5 kilovatio de energía térmica. Esta energía se convierte en gas que se utiliza como combustible de motores, turbinas o calderas. Las cenizas se utilizan como material de construcción o para la fabricación de vidrio.

Si bien es preciso reducir la cantidad de residuos que generamos, parece que a día de hoy la incineración no es la mejor opción. Resulta necesario continuar con la investigación y desarrollo que nos permitan llegar a un proceso más eficiente que, por un lado, permita deshacernos de las enormes cantidades de residuos que generamos pero que a su vez dé garantías plenas que no resulta nocivo para la vida de las personas y especies animales y vegetales que habitamos el planeta.

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